1 de noviembre de 2012

Malas noticias: un ejecutado con orígenes en Carbó

La marca del sexenio. Una muy mala noticia la muerte de un hijo del 'Patudo' José Luis Noriega, ocurrido precisamente en la víspera del Día de Muertos. Aquí está la nota del periódico de la calle Mina:

Con tres impactos de proyectiles de arma de fuego corta fue asesinado un hombre en el estacionamiento contiguo a una plaza comercial donde se ubica el restaurante en el cual había concluido el turno de trabajo cuando fue agredido.

La víctima fue identificada por la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) con el nombre de José Luis Noriega Preciado, de 43 años.

La vocera de la PGJE, Tatiana Gómez Unger, informó que el hoy occiso se desempeñaba como gerente de un restaurante de la plaza comercial “Laura” que se localiza en la colonia Cumbres Residencial.

Mencionó que hasta los primeros informes se tenían datos muy ambiguos del asesino y el vehículo que utilizó para huir, pues se mencionaban diferentes vehículos automotor y una motocicleta.


2 comentarios:

Lucia Lopez Garcia dijo...

No hay palabras para aliviar el dolor debido a la pérdida de un ser querido,seguramente tiene un lugar preferencial en el cielo a lado de Dios nuestro padre.

Nos unimos en su dolor Sra. Lucia Lopez Garcia y familia. !DIOS les bendiga!

Anónimo dijo...

El individuo que ha estado en la presidencia de la república es el responsable, por su terquedad y tontería, de estas muertes.

Cuando no pudo explicar la muerte de estudiantes en el Tec de Monterrey, trató de incriminarlos. Cuando balacearon a la familia en Tamaulipas hizo lo mismo. Si han caído inocentes los ha calificado de daños colaterales o que han estado en el lugar equivocado. Al parecer lo que ha estado equivocado y no lo ha querido ver por su obcecación y vocación dictatorial es el feli "pillo".

Ninguna muerte de esta manera es justificable, y duelen sobremanera, por supuesto, las más cercanas.

Está bien dicho: asesinado, porque luego hay quien le da otra connotación a los hechos cuando le dicen ejecución. Esta última palabra también es parte del lenguaje impuesto para conformar una opinión.