






El año 1968 lo recuerdan muchos mexicanos por dos cosas: una la matanza ordenada y luego justificada de muchos estudiantes por el entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz, y la otra las Olimpiadas. Pues bien, para este evento, pocos lo saben, Carbó contribuyó y mucho como puerto de embarcadero de más de siete mil cabezas de ganado a fin de que los chilangos y los miles de visitantes de todo el mundo comieran carne de calidad, jugosa y con sabor, no como la que producen allá. Tres carboneños fueron los encargados de vigilar y cuidar a los animales enviados por ferrocarril, alimentando y atendiendo a los bovinos para que llegaran bien a su destino, el DF. Ellos son: el Indio Paredes (recientemente fallecido), el entonces juvenil "Sese" Zambrano y el "Kiko Chonte". Fue una época de mucha bonanza en Carbó gracias a este movimiento de ganado, a cuenta del gobierno, por supuesto. En la foto, los tres vaqueros agasajándose con unas cheves en una escala en un pueblo de Jalisco.
Una foto de esas que, sin proponérselo el autor, resultan artísticas a la vez que históricas. Era el 10 de julio de 1976 en un caluroso mediodía. Han pasado 31 años más los que se sigan acumulando. La niña es Elvira García Witchar, actual funcionaria municipal en Carbó.
Aquí está la foto de un muy buen equipo de socorristas de la benemérita. Es de hace ya algunos años y ojalá y todavía estén todos en activo, por el humanitario servicio que dan a la población. Al único que conocemos por nombre es al de la extrema derecha Silvano Villa.



En la primera foto aparecen el señor José Juan Alcaraz y su esposa Emilia Núñez. Ellos procrearon 10 hijos: Juan Miguel, Vicky, El Cuatón, El Macaco, Gloria, Rosa, Manuel, Luis, Ana María, y Elvia, todos Alcaraz Núñez.
En la otra foto vemos a Antonio Martínez Fontes (chico peludo) y su señora esposa Edwviges Alcaraz, es del 19 de mayo de 1968: Su hija Marina Martínez Alcaraz hace llegar este material.




Porque la foto de los jazzistas está mundial, va esta clásica para quien quiera disfrutarla en tamaño "real".

Las señoras doña Lupe y Lolita Preciado, Lourdes Santacruz de Elizondo, Chata Navarro, Lety Quintanar, Eny Valdez, Alma Tapia, Chelo y Trini Andrade, y al fondo Loly Noriega y Chelo Martínez. Por ahí también aparece "El Clavo", de nombre Javier, y el travieso Chapete Andrade, muy niño todavía. Todos en un evento social muy importante. Al fondo, el primer camión del "Cachucha".
En estos días murió en Hermosillo a la edad de dos años, el niño Jesús Edgardo Contreras Rodríguez, según consta en el obituario de "El Imparcial"
Rara coincidencia para evocar aquel verano del 73 ( o quizá era el 74), cuando el “Piquete” Carranza, que era el amigo preferido de otro Edgardo Contreras en aquel tiempo, se enteró por interpósita persona, que en Opodepe había muerto "Edgardo Contreras". El Piquete traía una lloradera por todo Carbó solicitando “coperacha” para comprar las flores. Invitaba de urgencia a quienes se encontraba para ir en su carro al sepelio de su mejor amigo. Uno de sus acompañantes, Alejandro Terán, platica que viajaron a gran velocidad por la terracería que une a los dos pueblos (Carbó y Opodepe), donde ya casi se multiplicaban los muertos en las prisas por llegar.
Ya en el domicilio del sepelio, se bajaron a toda prisa para colocar los arreglos florales a un lado del catafalco. Aquel armazón de madera forrado en tela gris lucía tan triste que el "Piquete" no soportó más y se volvió un mar de lágrimas, cuando de pronto vieron llegar caminando a la capilla ardiente a Edgardo Contreras (el auténtico). Sorprendido, el hijo de Don Gallo preguntó al "Piquete" cuál era el motivo de su llanto, explicandole después que su homónimo fallecido era un primo cercano.
Edgardo Contreras Rodríguez, actualmente vive en Tijuana y como es su obligación, disfruta a plenitud la vida.
PD:
Ahora se sabe que en aquel entonces también se la creyeron Lidia Robles y Trini Paredes quienes, como buenas amigas y excondiscípulas secundarianas de Edgardo, rentaron un taxi de Carbó y gastándose todos su domingos ahorrados para ir a acomprar discos un fin de semana a Hermosillo, se fueron a Opodepe a "velar y sepultar" a su amigo. Todas adoloridas, conmovidas y llorosas iban en el cortejo fúnebre cuando pudieron ver que entre los curiosos que observaban el ritual estaba ni más ni menos que el presunto fallecido. Lo único que ganaron las dos mujeres fue, además del gusto de ver al susodicho bien vivo, la gratitud de la mamá de Edgardo quien les agradeció conmovida la preocupación mostrada hacia su vástago, homómimo del verdadero difunto.





Hola, soy Marina Martínez Alcaraz, orgullosamente carboneña pero resido en Caborca. La primera foto es ¡‘made in Carbó’! Somos los 4 hermanos: Edwvina, Nora, Marina y Toño Martínez Alcaraz.
La segunda foto es doña Alicia Navarro (Prieta de Mangüelo), y en la tercera estoy yo con mis hijos Marianne y Memito García.





